Con el título "Quisqueya, un país en el mundo" llegan las revelaciones más extraordinarias que haya recibido nuestro pueblo, después de la fundación de la sociedad secreta La Trinitaria en 1838. El espíritu de las páginas perdidas de Juan Pablo Duarte se encuentran en cada página del libro: su decisión de nombrar a la patria Quisqueya; la identidad nacional quisqueyana; la identidad regional dominicana compartida con Haití. Dominicana es solo una denominación que se deriva de que el nombre de la isla es "Isla de Santo Domingo" y no "Isla de Haití" o "Isla de Hispaniola".
Somos todos, los que nacimos en la Isla de Santo Domingo, dominicanos regionalmente, no nacionalmente. Cada pueblo que comparte el territorio dominicano (Isla de Santo Domingo) tiene su identidad propia nacional, de donde proviene su gentilicio quisqueyano o haitiano. Los haitianos registraron el nombre de su patria en su constitución, mientras que los quisqueyanos no han registrado a Quisqueya en su constitución, utilizando de manera errónea la denominación dominicana como si fuera su identidad nacional. El vocablo maya Quisqueya fue escogido por el Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, en 1861 y es la base del Himno Nacional.
SOBRE EL VOCABLO QUISQUEYA.
Para que una palabra adquiera legitimidad, debe ser aceptada por las autoridades que representan al idioma que se trate. También se dice que los nombres que aparecen en obras literarias y de historia, se consideran legítimos. El vocablo Quisqueya, como lo hemos deletreado en el idioma castellano, tiene sus raíces en la lengua maya de la península de Yucatán, como el vocablo que ellos utilizaban para referirse a la actual Isla de Santo Domingo a principios del siglo XV. El Cacique Bohechío, hermano de Anacaona, eso relató a los conquistadores a finales del mismo siglo.
Desapareció su uso cuando uno de los autores contratados por Hernán Cortés, Francisco López de Gómara, insistió que ese vocablo no era taíno y por tanto no podía haber sido oriundo de la Isla de Santo Domingo (también conocida en ese entonces como "Isla de La Española"). El uso del vocablo se detuvo por esa razón y porque la civilización Taína desapareció con la muerte de su último cacique, Guarocuya (Enriquillo). Hasta que Juan Pablo Duarte, meditando sobre el nombre que se le pondría a la nación que el mismo denominara república dominicana, para no denominarla república haitiana, escogió ese vocablo, Quisqueya, mientras se encontraba en el ostracismo en las selvas venezolanas. En su mensaje a los trinitarios en 1861, esta fue su reacción al enterarse de la anexión de la república y escribió: "Quisqueyanos sonó ya la hora de vengar tantos siglos de ultraje; el que a Dios y a su patria desdora, que de oprobio y baldón se amortaje. No más cruz que la cruz quisqueyana, que da honor y placer el llevarla; pero el vil que prefiera la hispana, que se vaya al sepulcro a ostentarla."
Luego, Quisqueya aparece en obras de Salomé Ureña; en escritos del presidente Ulises Francisco Espaillat; y, en el canto a la patria que hoy es nuestro Himno Nacional, inscrito en la Constitución de la República como “único y eterno”.
Si eso no es suficiente para que el vocablo Quisqueya sea legítimo, verdadero y nuestro, entonces habrá que eliminar muchos miles de palabras de nuestro lenguaje y del diccionario.
SOBRE LA ISLA DE SANTO DOMINGO
Lo primero
es decir que en la actualidad (2013), el único país que la “Isla de Santo
Domingo” aparece legalmente, es en el que, precisamente, utiliza la
denominación que se deriva del nombre de la isla y de manera errónea tiene “República
Dominicana” como si fuera un nombre propio.
Reza así, Isla de Santo Domingo, en su constitución, sin embargo permite
que ministerios oficiales violen la constitución y utilicen otros nombres para
identificar a la isla.
El único
nombre oficial que ha tenido la isla es “Santo Domingo”, desde 1506, que el rey
Fernando de Aragón (El Católico), decretó para la misma.
Con el
nombre de Isla de Santo Domingo se han hecho todos los tratados internacionales
en la historia de la isla.
Veamos
ahora otros nombres que se han utilizado para identificar a la isla y por qué
no son aceptados como oficiales ni considerados en tratados internacionales.
“Isla de Haití”
Cristóbal Colón fue el primer interesado
en saber con qué vocablo los indígenas identificaban a la isla que el bautizó “La
Española”. Con unos guías cedidos por
Guacanagarix (que por supuesto no sabía qué contestarle al Almirante sobre esto),
Colón envió a explorar el interior y entre otras cosas que le trajesen noticias
de cómo llamaban a la isla. Era lógico
que a los indígenas que se les preguntara que cómo le llama la
isla, los exploradores, utilizando sus brazos y manos, señalarían en forma de
abanico a las montañas o a los poblados, iban a contestar “Haití” o “Bohío”,
respectivamente. De esa manera debió ser
que le trajeran a Colón varios vocablos, entre ellos los dos mencionados, de
los cuales “Haití” era el más consensual.
Los
haitianos no existen si no, hasta después de que los “dominicaines”, que ocupaban
la parte occidental de la isla de “Saint Domingue”, con cultura, costumbres e
idioma diferente a los “dominicanos” de la parte oriental (división en base al
Tratado de Ryswick), se independizaron y escogieron para su nación el nombre
propio de “Haití” en 1804.
Desde
entonces, 1846, en la constitución de la nación haitiana, aparece que el nombre
de la isla es “Ile Haití”, sin que la comunidad oriental aceptase ese nombre
para la isla. La intención de los
líderes haitianos era tomar toda la isla y hacerla “una e indivisible”. Por poco lo consiguen cuando el Licenciado
José Núñez de Cáceres se confunde y declara la independencia de “Haití Español”
en 1821 y Boyer aprovecha para tratar de hacer realidad la idea de que la “Isla
de Haití es una e indivisible”.
Fue
Juan Pablo Duarte, quien en 1828 toma conciencia y comienza a elaborar el
plan para evitar que
los dominicanos de la parte oriental de la isla fueran haitianos. De la única manera que haría esto Duarte, respetando la independencia de Haití, era luchar por la independencia de una nación en la Isla de Santo Domingo y no en la Isla de Haití. Por esa razón, en el Juramento Trinitario de 1838, se expresa que la república se “DENOMINARÁ” República Dominicana, denominación esta, que se deriva del nombre de la isla de Santo Domingo. Recuerden que denominar no es lo mismo que nombrar. Cuando se denomina se utiliza un nombre común, no un nombre propio.
los dominicanos de la parte oriental de la isla fueran haitianos. De la única manera que haría esto Duarte, respetando la independencia de Haití, era luchar por la independencia de una nación en la Isla de Santo Domingo y no en la Isla de Haití. Por esa razón, en el Juramento Trinitario de 1838, se expresa que la república se “DENOMINARÁ” República Dominicana, denominación esta, que se deriva del nombre de la isla de Santo Domingo. Recuerden que denominar no es lo mismo que nombrar. Cuando se denomina se utiliza un nombre común, no un nombre propio.
El
nombre de una propiedad tiene que ser acordado por su dueño o sus dueños. Colón no era el dueño de la isla cuando la
descubrió y por eso se dice “bautizó” a la isla con el nombre de “La Española”
en 1492; pero en 1506, el dueño la “llamó” Isla de Santo Domingo.
El
impasse existe aún, que los “dueños” que ocupan la isla tienen dos nombres
diferentes para la misma, Haití y Santo Domingo, en sus respectivas constituciones. Como consecuencia de ese desacuerdo, surge
otro nombre en 1936.
ISLA
DE HISPANIOLA
Los Estados Unidos de América necesitaban estandarizar
los nombres históricos y geográficos para evitar confusiones durante la guerra
mundial. Al conocer el conflicto sobre
el nombre de la isla entre Haití y “República Dominicana”, la comisión que para
tal efecto formó el gobierno americano, decidió utilizar el nombre latino con
que Colón la había bautizado en 1492 y le pusieron “Isla de Hispaniola”
(Hispaniola Island).
Ese nombre para la isla fue eliminado en 1506 porque
los españoles no querían que los negros, mulatos, indígenas y mestizos,
oriundos de la isla, dijesen que eran “españoles” porque eran de La Española y
cambiaron el nombre a Isla de Santo Domingo en honor al Sacerdote canonizado
Santo, Padre Domingo de Guzmán.
Las otras razones por las cuales el nombre no puede
ser son: primero, la denominación de los habitantes de la isla sería “hispanos”
en lugar de “dominicanos” y los haitianos no aceptarían que le llamaran “hispanos”,
sin embargo, no le tienen aberración al término “dominicanos”; y segundo, el
Escudo Nacional y la denominación de la república de la nación que ocupa la
parte oriental de la isla cambiarían de manera inaceptable. La denominación sería “República Hispana”, leyenda
de la cinta inferior del Escudo Nacional.
De todo esto se desprende que para la nación que
comparte la parte oriental de la isla con la República de Haití, su verdadera
base como nación libre y soberana, independiente de toda dominación extranjera,
con nombre propio para la nación y la patria, se la dio Juan Pablo Duarte en
1838 y en 1861, con el Juramento Trinitario y con El Mensaje Quisqueyano
respectivamente.
El Juramento Trinitario dio la denominación de la
república y las bases para su estandarte y escudo.
El Mensaje Quisqueyano dio el nombre de la patria y el
gentilicio de su pueblo. Base el Himno
Nacional.
Cosme Ezequiel Pérez Guillén
29 de
marzo, 2013
http://www.quisqueya.name

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